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Zaha Hadid, otro comienzo

Zaha Hadid, Hafenstrasse Development, tecnne

Another Beginning, Zaha Hadid, Conferencia, 1992.

Las experimentaciones existen hoy sólo como “proyectos exóticos” en ciertos nichos de los mass media. Revistas y exposiciones son espacios válidos en tanto no se transformen en un fin en sí mismo; en ese caso dejan de ser arquitectónicos y experimentales en tanto no tienen otro objetivo. Una experimentación con el fin del experimento mismo es una contradicción. Sin embargo, es el punto de fuga del discurso arquitectónico contemporáneo, colocándose en el polo opuesto a la práctica arquitectónica.

En la medida en que la práctica profesional se ve cada vez más circunscripta por códigos, estándares y estereotipos, el mundo de la enseñanza escenario del experimentalismo- se vuelve menos ilimitado en su radicalismo auto indulgente: no es más que el reverso de la misma moneda. Como se demuestra en Londres, el tipo de práctica más restrictiva es el caldo de cultivo para el experimentalismo más irrelevante, dejando al alumno impotente cuando debe enfrentarse a la profesión: y el resultado, como siempre, es la reducción de la arquitectura a un simple negocio.

El concepto   del “fin   de   la   arquitectura” implícitamente contrasta la cultura arquitectónica contemporánea con la del Movimiento Moderno. Por ello, para explicar el término “fin” necesitamos retrotraernos al contexto y condiciones del modernismo e identificar los cambios económicos y políticos cruciales desde ese momento.

Se ha señalado a menudo el compromiso social del MM, pero éste no derivaba del idealismo honorable de los arquitectos sino de las transformaciones de posguerra. Alemania acababa de sortear una revolución y el gobierno social-demócrata promovía programas públicos para la construcción de una nueva sociedad que involucraba a los arquitectos. En la joven Unión Soviética, esta relación entre arquitectura y sociedad era más explícita creando el contexto para las visiones grandiosas de Le Corbusier, Leonidov o Hilberseimer.

En los congresos del CIAM el discurso era parte de la práctica colectiva. En el marco de proyectos de vivienda pública y urbanismo se inspiraron las propuestas de una nueva arquitectura cuyos destinatarios serían las masas. En la Unión Soviética, en Nueva York, las nuevas formas se vieron inspiradas por nuevos programas

De la misma manera, en la segunda posguerra, los nuevos discursos urbanísticos del Team X y la creación de nuevas formas de vivienda fueron inspiradas y sustentadas por enormes programas públicos. El Estado de Bienestar invitó a los arquitectos a repensar y reconstruir el entorno humano en una escala comprehensiva Esta idea de progreso social ha entrado en descrédito y vistos como grandes pretensiones con fatales consecuencias. Colapsó el Estado de Bienestar y sus ambiciones de democratización y planificación. El descrédito de la planificación también alcanzó el campo del urbanismo y fue sustituida por la restauración y la tradición.

La noción de proyecto (en el sentido de una aplicación fresca y metódica de la razón humana para la resolución de un problema dado) se volvió problemática y no parece adecuada para el proceso de autorregulación económica y urbana. Lo que el Iluminismo consideró prejuicio, se transformó en sabiduría acumulativa.

¿Acaso el siglo XX puso en evidencia los límites de la razón humana? Todo lo contrario, ni la democratización ni la organización consciente y racional de la sociedad fueron suficientemente profundos. Desde los años ’70 el sector público se deterioró, desacreditó y desmanteló; y con él, los proyectos públicos y el rol social de la profesión arquitectónica.

El nuevo papel del arquitecto tiene que ver con la competitividad traducida como estándares de eficiencia, con la representación de las identidades corporativas y con la satisfacción de los criterios fluctuantes del buen gusto. La profesión se vio escindida en pura técnica, casi como una rama de la ingeniería, y en la producción de imágenes como una rama de la publicidad. Es en relación a este segundo rol (muchas veces poco consciente) que ha florecido el “experimentalismo” en Arquitectura.

Pareciera que ahora sólo la moda es recompensada. La Arquitectura por la arquitectura misma no puede ser el antídoto, sólo puede ser contrarrestada por la enunciación pública de sus objetivos sociales. No puede haber gran arquitectura sin un programa social. Sólo hay arquitectura visionaria en el marco de visiones políticas que ponen la arquitectura en la agenda y transforma la profesión en un movimiento con nuevos objetivos e inspiraciones.

Estas condiciones están ausentes, hoy. El nuevo escenario económico produce técnicos dóciles y alienados, o artistas individuales pugnando por ser incluidos en el star system, con sus nombres entendidos como marcas con valor de mercado. El discurso se degrada en la yuxtaposición de monólogos mercantilizados, donde el valor de un “doctrina” depende de la devaluación de otros “ismos”-

¿Qué lugar deja esto para los arquitectos comprometidos? Si desean alcanzar el status de “artistas”, pueden expandir el vocabulario y explorar nuevas maneras de traducir programas complejos en composiciones significativas. Las nuevas formas sin nuevos programas no pueden trascender el mero formalismo. La lucha es dura y solitaria, y se está siempre en riesgo de quedarse sin recursos. Se requiere de una autodisciplina casi inhumana en la medida en que no se está expuesto a una crítica productiva ni a un debate público real.

Los “experimentos” van a dar su fruto si están orientados y desarrollados dentro de comunidades arquitectónicas capaces de operar en cooperación productiva en lugar del antagonismo competitivo motorizados por los celos y la insistencia de identidades cotizadas en el mercado. Las masas tienen que volver a ser las destinatarias de la arquitectura, pero no pueden ser las masas culturalmente excluidas de nuestras sociedades cada vez más divididas: los arquitectos necesitamos y deseamos un comitente iluminado.

Zaha Hadid

Bibliografía:

Zaha Hadid, “Another Beginning” in Noever, Peter (ed) The end of architecture? (Germany: Prestel Verlag, 1993)

The end of architecture - Architektur am Ende, tecnne

Conferencia: “The end of architecture / Architektur am Ende?” Viena, 1992

Moderador: Frank Werner

Participantes: Lebbeus Woods, Helmut Swizcinsky, Wolf D. Prix, Aleksandra Wagner-Woods, Peter Noever, Zaha Hadid, Patrik Schumacher, Carme Pinós, Thom Mayne, Steven Holl, Eric Owen Moss, Daniela Zyman

Imagen de Portada: Hafenstrasse Development, Zaha Hadid Architects

Fotografía: ©Peter Noever/Prestel

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