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Torre Júlia, colores identificatorios

Pau Vidal, Sergi Pons y Ricard Galiana, Torre Júlia, tecnne

Torre Júlia, Pau Vidal, Sergi Pons y Ricard Galiana

La presencia constante de espacios comunes ofrece a los residentes de edad avanzada de la Torre Júlia, una multitud de oportunidades para socializar y participar en actividades dentro del complejo residencial de 17 plantas diseñado por Pau Vidal, Sergi Pons y Ricard Galiana1.

El edificio ocupa uno de los terrenos libres derivados de la construcción de la Ronda de Barcelona en 1992, contiene viviendas para personas mayores. Está compuesta por tres zonas apiladas y claramente diferenciadas, dentro de un edificio que conserva su unidad formal. Está dividido en tres sectores asociados a un espacio comunitario propio. Estos espacios se identifican claramente en la fachada del edificio por su conformación y su tonalidad. El uso de colores amarillos y verdes que destaca su carácter, sirve a los ancianos para identificar su camino. La terraza y los amplios pasillos permiten a los habitantes disfrutar de actividades sociales.

Pau Vidal, Sergi Pons y Ricard Galiana, Torre Júlia, tecnne

Viviendas dotacionales para gente mayor

El proyecto forma parte de la urbanización de uno de los solares residuales resultantes de la construcción de la Ronda de Barcelona en el 92. En el mismo terreno van a coincidir un centro deportivo, una residencia y un edificio de viviendas tuteladas para gente mayor, generando a su alrededor un espacio público que se extiende desde la calle hasta definir una plaza que da acceso a los distintos equipamientos.

La Torre Júlia, con una fuerte presencia sobre la parte norte de la ciudad, se levanta en un recorrido en vertical hasta las 17 plantas de altura. El edificio se divide en tres partes. Cada comunidad tiene asociada a su vez un espacio de mayor entidad, donde se organizan la mayor parte de las actividades comunitarias de los usuarios. Estos espacios constituyen el corazón de la propuesta y se expresan en fachada de una forma muy clara, haciendo trabajar toda la fachada de hormigón como si se tratase de una viga empotrada.

Pasillos anchos con vistas a la ciudad, escaleras recorriendo el exterior, dobles espacios y cubierta soleada configuran un edificio pensado para que la gente mayor tenga la posibilidad de socializar y disfrutar de las actividades en comunidad.

©Pau Vidal

             

Este proyecto forma parte de la urbanización que se está llevando a cabo en uno de los solares que quedaron después de la construcción de la Ronda de Barcelona, una carretera de circunvalación, en 1992. Un centro deportivo, una urbanización y una residencia de ancianos compartirán el mismo espacio, creando un área pública que se extenderá desde la calle hasta una plaza que dará acceso a los diferentes servicios.

La Torre Júlia, un elemento destacado en el barrio norte de la ciudad, se eleva hasta una altura de 17 pisos. Hay tres áreas en el edificio. Cada comunidad tiene asignado un espacio más grande, donde los usuarios realizan la mayor parte de sus actividades colectivas. Estos espacios, núcleo del proyecto propuesto, figuran claramente en la fachada del edificio, que está forjada totalmente en hormigón y funciona como viga en voladizo.

Amplios pasillos que dan a la ciudad, escaleras en todos los lugares exteriores, zonas de doble espacio y terrazas a la sombra configuran un edificio que pretende dar a las personas mayores la oportunidad de socializar y participar en actividades comunitarias. El edificio está dividido en tres comunidades, y a cada una de ellas se le asigna un color diferente para facilitar la orientación de los ancianos. En cada una de las cinco plantas de las comunidades se encuentran espacios comunitarios de doble altura que dan a toda la ciudad y en los que los residentes pueden participar en todo tipo de actividades.

Hemos utilizado el amarillo y dos tonos de verde, uno más claro y otro más oscuro. Estos colores son edificantes y a la vez tranquilizantes. A nivel de la calle, los espacios interiores se convierten en una extensión del exterior, invitando a la comunidad a moverse libremente entre el interior y el exterior y promoviendo el ejercicio. Los pasillos fueron concebidos como calles para que, incluso cuando se está dentro del edificio, uno se sienta como si estuvieran en un espacio exterior sano y brillante.

El techo puede ser visto como el final o el principio del viaje a través del edificio, y está concebido como un espacio de recreación tanto para los abuelos como para sus nietos.

©Ricard Galiana

Notas:

1 La Torre Júlia consiste en un centro deportivo, un desarrollo residencial y un hogar para personas de la tercera edad, generando un área común dinámica que se extiende desde la calle hasta la plaza que da acceso a todas las instalaciones diferentes. Hay tres áreas diferentes dentro de Torre Júlia donde cada comunidad tiene asignado un espacio más grande y donde la mayoría de los usuarios pueden llevar a cabo actividades colectivas. Estos espacios son el núcleo del proyecto, y están claramente representados en la fachada del edificio, hechos en concreto y trabajandos como una viga en voladizo. En la Torre Júlia, los amplios corredores tienen vistas a la ciudad, las escaleras están al aire libre, las terrazas a doble espacio y las áreas de sombra y sol ayudan a fijar el edificio dentro de su programa destinado a permitir a los residentes de edad avanzada la oportunidad de socializar y participar en actividades de la comunidad. Domusweb.it, 07 diciembre 2012.

Fotografías: ©Pau Vidal, Sergi Pons y Ricard Galiana

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