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Sala de conciertos de Tirol

Delugan Meissl, Sala de conciertos de Tirol, tecnne

Winter Festival Hall Tyrol, Delugan Meissl Architects

Dos elementos fueron determinantes en el diseño de la sala de festivales del Tirol: las condiciones topográficas del área donde se emplaza actúan como una horma que influyó en el carácter del objeto arquitectónico, y la relación con el Passions Spielhaus, un edificio construido en la década del 50 que forma parte del complejo. Se propone resaltar las características del edificio histórico mediante un definido contraste visual y formas que encuentran referencias en el paisaje donde se sitúa la obra. Las diferencias cromáticas y visuales buscan potenciar la relación entre lo viejo y lo nuevo.

La sala es volumen monolítico que emerge tallado en el paisaje y se revela como una estratificación tectónica. La imagen topográfica se repite en el interior del edificio, con pliegues que semejan grietas y fallos que indican el recorrido. Una escalera hundida en la colina conduce a un vestíbulo blanco de forma asimétrica. La transición de las áreas públicas con la sala de conciertos está regida por la ortogonalidad y la calma. De ese modo, las secuencias de movimiento promueven una experiencia sensorial que es perceptible en toda la obra.

El uso de materiales está regido por una idea perceptiva para cada sala, que difieren en las texturas y la reflexión de luz. Por el contrario, la sala de conciertos establece un cambio distintivo de materiales respecto al resto del edificio, mediante superficies de madera de colores suaves que crean una composición cálida para que el espectador concentre sus sentidos en el desempeño del concierto. 

Memoria descriptiva

La geometría del Festival Hall fue desarrollada a partir de las condiciones topográficas, colocándolo en una relación adecuada con el actual Passions spielhaus. La forma del edificio y el posicionamiento de ambos se relacionan con el impresionante paisaje definido por las formaciones de roca en la parte posterior y la presencia dinámica de su contraparte histórica. El edificio existente y el nuevo están orientados una contra el otro. Se complementan y elevan su respectiva articulación arquitectónica en referencia al paisaje mediante la interacción visual entre sí. El nuevo edificio incrementa las cualidades existentes en el entorno natural y arquitectónico. Aparte de la geometría, el color también mejora la dualidad entre lo viejo y lo nuevo. Mientras que la superficie blanca del Passions spielhaus destaca ópticamente durante la época del festival de verano, el cambio de las estaciones genera un cambio cromático del conjunto. La configuración del Festival Hall se asemeja a la tectónica de la estratificación. Sus grietas y perforaciones indican el camino en el interior del edificio. Por la noche las incisiones y los pliegues de la fachada hacen aparecer un vestíbulo radiante.

Acceso: La impresión topográfica del nuevo edificio continúa en su interior. La idea es guiada por dos parámetros definidos: la interrelación entre el interior y el espacio natural circundante, así como la configuración espacial de una sala funcional de conciertos de renombre internacional. Las referencias funcionales, espaciales y visuales fluyen y define la arquitectura. Las áreas con un uso diverso muestran el compromiso creativo entre la comunicación y la calma, el dinamismo y la concentración. Las secuencias de movimiento son sutilmente guiadas por la experiencia sensorial de las habitaciones. La escalera de acceso se integra en el paisaje para guiar a los visitantes dentro del edificio.

Funciones: El guardarropa y mostrador de la recepción está situado cerca de la entrada. El vestíbulo – un volumen de construcción asimétrica – permite múltiples puntos de vista sobre la naturaleza de los alrededores, así como al edificio vecino. Una escalera corre en la dirección opuesta, para acceder a la galería superior donde se encuentra la mayor relación entre espacio interior y exterior experimentada a través de una amplia fachada de vidrio. Este nivel también alberga funciones secundarias del edificio. De manera consecuente y eficaz, el enfoque de la sala de conciertos se pone en escena a través de un aumento suave de la planta baja. Los niveles respectivos del vestíbulo están conectados con la sala de conciertos a través de dos entradas. Esta última está ubicada en el centro del edificio como una concha, su parte trasera está anclado en la roca. La transición desde el vestíbulo a la sala de conciertos se acompaña de cambio espacial y atmosférico: el dinamismo, la variabilidad y asimetría dan paso a la máxima concentración, calma estática y ortogonalidad.

Materiales: Al igual que la sucesión de salas, el concepto de los materiales está igualmente definido por una percepción sensorial de las áreas de uso correspondientes. Las diferencias en la geometría, tacto y superficies de los elementos del ambiente aumentan la experiencia sensorial de las áreas funcionales individuales y facilitan la orientación. El brillo en el vestíbulo durante la puesta del sol del invierno aumenta el carácter comunicativo de la zona de encuentro. Siguiendo la metáfora de una joya expuesta, la sala de conciertos se define por un cambio en los materiales: las superficies de madera y los colores tenues generan una composición cálida, de tensa calma, dirigiendo así la atención de los visitantes.

©Delugan Meissl Architects

Fotografía: © Brígida González

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