El artículo examina la gramática visual desarrollada por Gerrit Rietveld, centrando el análisis en su estrategia de descomposición de la masa arquitectónica tradicional mediante la articulación de planos y líneas en equilibrio dinámico. La investigación parte de las maquetas y axonometrías elaboradas en 1923 por Theo van Doesburg y Cornelis van Eesteren, que formularon una concepción espacial basada en la independencia de los elementos constructivos y en la negación del volumen cerrado como unidad compacta. Estas exploraciones gráficas y tridimensionales introdujeron una noción de espacio moderno entendido como campo de relaciones, donde planos horizontales y verticales se intersectan sin conformar esquinas sólidas ni límites concluyentes. La axonometría, al prescindir de la perspectiva central, permitió visualizar la continuidad y autonomía de cada componente, estableciendo un sistema compositivo fundamentado en la ortogonalidad y en la tensión entre llenos y vacíos. Rietveld trasladó estos principios a la arquitectura construida, particularmente en la Casa Schröder. En esta obra, los cerramientos dejan de funcionar como muros portantes continuos y se transforman en planos independientes que delimitan el espacio sin clausurarlo. Los volúmenes se desarticulan en superficies superpuestas, retranqueadas o proyectadas en voladizo, generando la impresión de elementos que se deslizan y se interceptan sin consolidar vértices cerrados. La estructura y el cerramiento se leen como sistemas coordinados, pero no como masa homogénea. En el interior, la incorporación de paneles móviles y particiones desplazables intensifica esta lógica. El espacio doméstico se concibe como entidad variable, susceptible de reorganización según requerimientos funcionales. La planta se libera de compartimentaciones rígidas, y la continuidad visual entre estancias refuerza la percepción de un campo espacial articulado por planos más que por recintos cerrados. El artículo sostiene que esta búsqueda de ingravidez y dinamismo visual redefine la relación entre arquitectura y artes plásticas. La edificación se aproxima a una construcción abstracta en la que color, línea y superficie operan como componentes equivalentes. En este sentido, la síntesis de las artes promovida por De Stijl alcanza en la Casa Schröder una formulación particularmente coherente, donde transparencia, geometría y modulación estructural se integran en un sistema unitario.
La exposición en la Galería L’Effort Moderne
Las maquetas y axonometrías de Theo Van Doesburg y Cornelius Van Eesteren en la Galería L’Effort Moderne de París en 1923 definieron el espacio vertical como un continuo tridimensional de resultado contingente en la arquitectura neoplástica. La Casa Schröder, diseñada por Rietveld, siguió los lineamientos neoplásticos con su diseño basado en la descomposición de la geometría en líneas y planos, utilizando el color para diferenciar cada entidad. Rietveld logró una sensación de ingravidez inusual al extender los componentes lineales y planos más allá de sus puntos de intersección. La Casa Schröder se destaca por su diseño turbulento que mantiene la atención en la definición espacial interior, reflejando las aspiraciones de la vanguardia plástica y siendo un hito en la historia artística de su tiempo.
Schröder House, Gerrit Rietveld
Las cualidades espaciales de la arquitectura neoplástica alcanzan su formulación más coherente en las maquetas y axonometrías que Theo Van Doesburg y Cornelius Van Eesteren exhibieron en la Galería L’Effort Moderne de París en 1923. Estos trabajos definieron el espacio vertical como el resultado de la combinación de planos flotantes, tratados como elementos pictóricos individuales, ubicados en posiciones, proporciones y situaciones variables. Así, el espacio se forja como un continuo tridimensional de resultado contingente.
Aunque no alcanza las cualidades espaciales de esos estudios, la Casa Schröder emerge como el emblema más significativo del grupo De Stijl. Su reconocimiento se debe a su alineación con los 17 puntos de la arquitectura neoplasticista formulados por Van Doesburg en 1924, siendo una de las pocas construcciones que sigue estos lineamientos.
El proyecto de la Casa Schröder se desarrolló casi en oposición a los trabajos de Van Doesburg y Van Eesteren. Rietveld partió de una maqueta base con forma de cubo aplanado, buscando romper el carácter monolítico de la caja con diversos juegos de diseño. En su obsesión por descomponer la geometría en líneas y planos, Rietveld transformó la envolvente en una matriz compuesta por la superposición de muros, elementos verticales y horizontales, y el uso del color para diferenciar cada entidad.

Obsesionado en la descomposición de la geometría en términos de líneas y planos, Rietveld trasforma la envolvente en una matriz construida por la superposición de muros, la incorporación de elementos verticales y horizontales y el uso del color para diferenciar cada entidad. En la composición exterior, cada parte resulta visualmente independiente de la otra, pero que interactúa con la totalidad. Los elementos se relacionan entre sí, ordenados por un trazado que no surge de un orden geométrico sino de la apreciación visual de Rietveld, que los equilibra según su propia percepción.
El resultado exterioriza una sensación de ingravidez atípica para la época. Rietveld extiende los componentes lineales o planos más allá del punto de intersección con otros elementos, para evitar que se cristalicen las aristas del volumen. En esta operación, Rietveld exalta los planos horizontales atravesando los verticales como si estuvieran acanalados, simulando estar embutidos en estos. El vano desaparece como elemento componente del muro. Los vacíos son generados por la intersección de planos opacos y completados con planos transparentes.
Del mismo modo se destacan los planos, solapados entre sí, siempre uno termina superando el borde del otro. Los elementos lineales actúan como ejes del sistema compositivo, estableciendo un juego donde los pilares nunca interceptan planos en las esquinas. Los componentes también están diferenciados y clasificados por el uso del color. Rietveld utiliza tres tonos de gris, el blanco y el negro para las superficies y el rojo, azul o amarillo para los elementos lineales, según su característica y su ubicación.
En los muros aplica la tendencia óptica que adquieren los planos a retrasarse o avanzar por efecto del color. Cada plano es tratado como entidad y diferenciado por valores de oscuridad o claridad. Los planos blancos se ubican por delante de los grises para acentuar la separación entre ambos. De esta forma, el blanco genera una sensación de aproximación y el gris de retroceso. Los dinteles y carpinterías están pintados de negro e inducen otro efecto visual. De día, la mayor cantidad de luz en el exterior con respecto al interior provoca que los vidrios parezcan oscuros y diluyen visualmente el dintel en el plano. De noche, cuando la luz del interior es mayor, se funde en la oscuridad de los muros exteriores logrando el mismo efecto.
Esta composición turbulenta entretiene la atención de la definición espacial interior, que se limita a la ruptura del ángulo provocado por la intersección de planos ciegos y transparentes y la creación de planos móviles que cambian la configuración del primer piso de acuerdo a las necesidades funcionales. Para mantener la imagen articulada de la envolvente en el interior de la vivienda, Rietveld traslada el movimiento de planos y colores que fueron utilizados en el exterior.
La casa Schröder compone una figura compleja y singular. Su diseño canaliza las aspiraciones de la vanguardia plástica y conforma un hito indeleble de la historia artística de la época. Como expresara Van Doesburg: “al reunir todas las artes en sus manifestaciones más elementales, revela su verdadera esencia.”
Marcelo Gardinetti






Gerrit Rietveld, Schröder house Abstract
- Rietveld partió de una maqueta base con forma de cubo aplanado, buscando romper el carácter monolítico de la caja.
- Descompuso la geometría en líneas y planos, transformando la envolvente en una matriz de muros, elementos verticales y horizontales, y uso del color.
- En la composición exterior, cada parte parece visualmente independiente pero interactúa con la totalidad.
- Extiende los componentes lineales y planos más allá de sus puntos de intersección para evitar que se cristalicen las aristas.
- Los vanos desaparecen como elementos del muro; los vacíos se crean por la intersección de planos opacos y transparentes.
- El uso del color diferencia y clasifica los componentes, usando tres tonos de gris, blanco, negro, rojo, azul y amarillo.
- Los planos blancos se colocan por delante de los grises para acentuar la separación.
- Los dinteles y carpinterías en negro inducen un efecto visual de dilución con la iluminación.
- La composición mantiene la atención en la definición espacial interior, con planos móviles que modifican la configuración.
- La Casa Schröder se presenta como una estructura compleja y singular, reflejo de las aspiraciones de la vanguardia plástica.
Fotografía de portada: ©©Stijn Poelstra Centraal Museum
Fotografías: ©Wikimedia Commons/Usuarios Flikr
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