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Biblioteca de Maranello, sinuosidad disuelta

Arata Isozaki y Andrea Maffei, Biblioteca de Maranello, tecnne

Biblioteca de Maranello, Arata Isozaki y Andrea Maffei

Inserto en una trama regulada por edificios ortogonales, las transparencias y ondulaciones de los cerramientos de la nueva Biblioteca de Maranello crean un efecto de franca renovación y dialogo respetuoso con su entorno.

Ubicada cerca del centro de la ciudad, la biblioteca la parcela de un antiguo edificio demolido cuyo paso aún se refleja en los muros perimetrales exteriores. A pesar del contraste volumétrico, la liviandad de sus líneas sinuosas no confronta la rigidez de la trama urbana, debido a que la transparencia evita la imposición de un plano visual inmediato. De este modo, el interior de la biblioteca se integra al espacio público, confundiendo los límites físicos que la contienen.

El límite de la vereda, el cerramiento se hace plano para estructurar el acceso al edificio, establecido bajo un pequeño voladizo de la cubierta que recompone la curva abruptamente cortada. La sala de lectura ocupa la totalidad de la planta baja, integrada a una pequeña sala de juegos. El subsuelo se divide entre un amplio espacio para conferencias, una sala de reuniones y un archivo digital.

El blanco predomina en el interior, aplicado en muros, solados, cielorrasos, armarios y muebles en general; esta operación permite acrecentar la luminosidad de la sala. En el exterior, un estaque poco profundo que bordea el perímetro, se complementa con las tramas de hiedra que cubren los muros medianeros.

Sinuosidad Japonesa

“El edificio diseñado por Arata Isozaki y Andrea Maffei para Maranello tiene algunas similitudes, tanto en sus formas curvas como en el juego de transparencias y reflejos, con una serie de proyectos de Sejima, entre ellos la Casa de las Flores (2007) diseñada con Ryue Nishizawa. Por otra parte, cabe señalar que el tema de la forma curva es una figura constante en la producción de Arata Isozaki, que ha desarrollado innumerables variaciones, trabajando a menudo en la “disonancia” entre la línea curva y la línea recta.«…» El edificio de Isozaki y Maffei está organizado en dos plantas y, además de la biblioteca, puede albergar exposiciones y conferencias en el sótano, al que se accede por una escalera en el vestíbulo de entrada. En la planta baja, los estantes de la biblioteca separan el espacio continuo en dos áreas, una destinada a la consulta de los adultos y la otra reservada a los niños y jóvenes. Cerca de la entrada también hay un área dedicada a la hemeroteca y a la cultura local.

En la misma planta, un volumen blanco estereométrico contiene la ludoteca, los servicios y una pequeña oficina, que conecta la biblioteca con las salas de los archivos municipales alojados en un edificio preexistente. Se ha prestado especial atención al ahorro de energía, gracias al uso de la iluminación LED, y, sobre todo, al uso de un sistema geotérmico (realizado gracias a la financiación de la Región) para la calefacción en invierno y la climatización en verano que permitirá una autonomía energética superior al 30%. En lo que respecta a los aspectos más estrictamente compositivos, los diseñadores se han fijado el objetivo de “desentrañar” la imagen tradicional de la biblioteca, creando un edificio acogedor que pueda ser percibido por los usuarios como un oasis de paz y concentración.

A este resultado contribuyen los muros de mampostería cubiertos de verdor (que encierran el edificio creando una especie de protección) y el espejo de agua, con la función de mediación entre los muros exteriores y la superficie curva y transparente de la biblioteca. Esta continuidad se logra también gracias a la presencia, en el fondo de la piscina, de guijarros de gres porcelánico blanco, en sintonía con el blanco que también domina las estructuras y el mobiliario de la biblioteca. El juego de transparencias y reflejos generados por las paredes de vidrio curvado, que evocan los efectos visuales de las instalaciones de Dan Graham, se ven así amplificados por los reflejos móviles del agua, que reverbera en el verde de la hiedra y refleja las luces de la biblioteca1”.

Notas:

1 Chiara Baglione, “Sinuosità giapponesi in terra Emiliana”, Arata Isozaki, Andrea Maffei. Biblioteca civica, Maranello, en Casabella, no. 814, (2012),48-51

Fotografía: ©Alessandra Chemollo

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