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Museo de Arte Contemporáneo, escenografías irradiantes

Batay-Csorba Architects, MACBA, tecnne

Nuevo Museo de Arte Contemporáneo en Buenos Aires [Concurso], Jordi Batay-Csorba, Andrew Batay-Csorba

El área de los diques de Puerto Madero en Buenos Aires está sometida a un desarrollo estridente que modifica su histórico perfil, con una intensa densificación que no se funda en una mejora sustancial sobre el espacio urbano. El concurso de ideas para el Nuevo Museo de Arte se propone como un ejercicio que debería considerar esta circunstancia, aunque no fuera su objetivo.

En este caso, el diseño se beneficia de la linealidad de los diques para establecer una estructura rectilínea, cubierta por una membrana que refleja el entorno sobre el que se asienta. Esta postura, para que resulte un método de integración exitoso, debe además resolver las necesidades emergentes del espacio urbano irradiado.

Aunque la estructura se emplaza sobre el borde del dique para dar continuidad al perfil de las edificaciones alineadas, su compacidad acentúa las dificultades de articulación espacial existentes entre el borde costero y la ciudad, dos partes distadas de manera irreconciliable.

El volumen del museo sobresale en altura para cubrir la actual senda peatonal, una decisión que altera las características del paseo público para facilitar su vínculo con el edificio que, además, ofrece una expresividad inquietante en el carácter reflexivo de sus fachadas.

Batay-Csorba Architects, MACBA, tecnne

Memoria descriptiva

El Nuevo Museo aprovecha el contexto largo y estrecho del muelle en el que está encajado y comprime el programa en un volumen que refuerza la linealidad y la condición de borde producida por los edificios de los almacenes. La masa de construcción comprimida resultante abre la mitad del sitio proporcionando una gran plaza pública frente al edificio en el lado este y conectando el paseo marítimo existente. La piel del edificio reflejada imita su entorno dentro de su distorsionada topografía de superficie y resuena con la historia amada de la ciudad.

Al extender la idea de un jardín de esculturas amuralladas y rodear la plaza pública al este del edificio, se crea una galería urbana de 3.000 metros cuadrados. Elevar los muros de la galería urbana y extenderlos hasta el borde del agua obliga a los peatones del paseo marítimo a cruzar a través de este nuevo espacio de galería. Las “galerías urbanas”, paredes de 80 pies de altura, elevadas 12 pies por encima de la plaza, se subdividen en una serie de espacios de galería que se ciernen sobre los peatones a la escala de la ciudad.

Al comprimir el volumen del edificio para reflejar su entorno contextual, el edificio se resuelve en un ancho óptimo de galería de 60′. La máquina de la galería se organiza en una serie de capas lineales homogéneas, cada una de ellas con su propia tipología de galería y características de rendimiento. Dentro de este estrato de galerías en capas, la galería de cintas iluminadas del cuarto piso actúa seccionalmente como una serie de estalactitas, conectando las 3 capas siguientes que se encuentran debajo con una serie de espacios de doble y triple altura. Este sistema de organización ofrece oportunidades específicas por las que el espectador de la galería puede interactuar con la tipología de la cinta y sus diversas propiedades seccionales de llenado de luz mientras está inmerso en las galerías lineales de abajo.

El sistema de circulación se desplaza a través de un entorno acristalado que permite ver la parte posterior de las pantallas de proyección de las galerías urbanas en un caso y en otro penetrar en los espacios de las galerías urbanas a través de una serie de puentes acristalados con espejos que sumergen al visitante en la experiencia de la galería urbana.

Batay-Csorba Architects

Imágenes: ©Batay- Csorba

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