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La promenade en Casa Curutchet

Le Corbusier, Casa Curutchet promenade, tecnne

El paseo arquitectónico como estructura narrativa

Para Le Corbusier, el desplazamiento configura el orden de la arquitectura; el movimiento en el espacio consiente sus cualidades. La idea de recorrido establecido como paseo arquitectónico es asociativa a ese concepto. La promenade expone la arquitectura a la vista del hombre que se mueve en ella. Promueve una dinámica de encuadres secuenciales que permite descubrir las diferentes imágenes de una misma arquitectura

En la Casa Curutchet, la rampa es el eje de composición de la casa. Establece la continuidad de la vereda de calle en el interior de la parcela, forjando una situación urbana atípica, que va revelando gradualmente la arquitectura de la casa a medida que se recorre. La idea motriz compendia las percepciones que impone el paseo, porque para Le Corbusier, la planta es orden, y el paseo arquitectónico es la narración de ese orden.

Introducción

Le Corbusier forjó muchos conceptos arquitectónicos que han hecho fortuna: cubierta jardín, planta libre, promenade, etc. Este último término lo usamos en francés. No traducimos promenade -los anglosajones tampoco- porque algo se pierde en la traducción, cuestión de matiz. No, cuando hablamos de promenade no hablamos sólo de un paseo. Una palabra francesa en el vocabulario que manejamos para hablar de Le Corbusier sirve para entender que la promenade no es sólo un paseo. Le Corbusier para introducir la cuestión de matiz alargaba el término y le añadía el adjetivo architecturale y lo escribía siempre en versales1

La idea de paseo arquitectónico constituye uno de los conceptos que sustenta las cualidades espaciales de la obra de Le Corbusier. Para Le Corbusier, el hombre no percibe el espacio desde una posición estática, la arquitectura es movilidad, se camina2, se vivencia en el recorrido. La promenade institucionaliza el concepto, porque expone a la arquitectura a la vista de un hombre que se mueve en ella. La promenade architecturale promueve en la dinámica del paseo una secuencia de encuadres de la arquitectura que se recorre. Paseo arquitectónico y rampa conjugan el principio de promenade que promulga Le Corbusier. Sin embargo, ambos fueron utilizados desde la antigüedad clásica. Los griegos trazaban caminos en pendiente para llegar a sus edificios, quebrándolos en forma zigzagueante para proporcionar distintos ángulos a la vista del espectador. Viollet-le-Duc planteaba en su libro Entretiens sur l’Architecture(1863) describe el concepto de mise en scène, para señalar el modo en que los edificios de la antigüedad estaban dispuestos para generar sorpresas mediante transiciones, y además fue el primero en representar con líneas punteadas en sus plantas el movimiento de las personas.(Sierra). Tim Benton señala que en su viaje a oriente3, Le Corbusier quedó fascinado por los efectos de oclusión y aparición producidos en las calles por los muros que rodeaban las casas y las mezquitas turcas (Benton).

El uso de la rampa también era utilizado para elevar objetos por la fuerza de personas o animales. De hecho, ese fue el primer uso que le dio Le Corbusier: utilizó por primera vez la rampa en los Mataderos Frigoríficos de Challuy y Garchisy, de 1917 y 1918 (Quetglas), para facilitar el ascenso de los animales al edificio. Para definir el concepto de promenade architecturale4, Le Corbusier concentra el sentido de recorrido en un plano inclinado que atraviesa su arquitectura. El porqué de la conjunción de ambos lo explica Quetglas con claridad:

“En algún lugar debe de haber explicado, ahora no recuerdo dónde, la diferencia que hay entre seguir un trayecto horizontal, subir por una escalera o caminar por una rampa. El trayecto horizontal es función de sólo dos variables: la distancia y el ángulo respecto al que se considera un objeto. Ambos van variando al acercarse el visitante al objeto considerado. Para hacer intervenir otra variable, la altura, debe utilizarse la escalera o la rampa. Una escalera introduce una percepción discontinua, reiteradamente interrumpida. No puede subirse una escalera manteniendo fija la atención en algo ahí enfrente. De tanto en tanto, hay que llevar la mirada a los pies, para asegurar dónde se pisa.

Eso produce una percepción nerviosa, repetidamente interrumpida, donde la visión, fugaz pero efectiva, de los escalones, se intercala al efecto que causa aquello que se mira.

Sólo el trayecto en rampa permite una percepción continuada, manteniendo la mirada fija en el objeto que nos atrae, al tiempo que es función de tres variables simultáneas: la distancia, el ángulo y la altura desde la que consideramos el objeto de nuestra atención. La rampa será, por tanto, el trayecto idóneo para considerar lo plástico. Martienssen, en su ensayo sobre la idea de espacio en la arquitectura griega, sugiere que el efecto del habitual camino en rampa quebrada hacia un templo dórico equivale a hacer girar y acercar el templo hacia el espectador, como considerándolo desde todos los puntos de vista5.

La rampa permite una percepción continuada del espacio arquitectónico, y Le Corbusier hace uso de ella para exponer las cualidades espaciales de su arquitectura. El término “promenade architecturale” aparece por primera vez en la descripción de la villa Savoye (Samuel), pero el concepto de paseo arquitectónico fue explicado por Le Corbusier en la memoria del proyecto La Roche6.

La Promenade en Casa Curutchet

“Si queremos averiguar la forma de cualquiera de sus arquitecturas, hemos de identificar el dispositivo puerta-rampa, porque “arquitectura” será cuanto ocurra en ese trayecto7.

En la Casa Curutchet, la rampa es el eje de composición de la casa. Articula las dos funciones principales, la vivienda y el consultorio, y es el conector entre ambas funciones y la calle. Consiente la continuidad de la vereda de calle en el interior del lote, para generar una situación urbana atípica al incorporar el recorrido público hasta el interior del lote. En ese trayecto, la casa va revelando su arquitectura gradualmente. El pórtico de acceso a la casa es el elemento liminar de la promenade. A partir de este elemento, el recorrido articula una secuencia de elementos plásticos desplegados por la arquitectura. Cuando se avanza en el recorrido, varía la intensidad de la luz y con ella la percepción de los planos de visión. Pilotis, planos horizontales, planos verticales ciegos y transparentes son imágenes que se superponen y se modifican constantemente. La promenade Corbusierana impone un paseo asociado a una visión cinematográfica; produce alteraciones en la profundidad, la distancia y la altura en forma constante.

Al llegar al descanso de la rampa y girar hacia el volumen de los consultorios, una nueva escenografía se presenta ante el espectador. El recorrido del segundo tramo brinda un paisaje desconocido. Muros, planos, aristas y pilotis son iluminados con otra intensidad y vistos desde otro ángulo, generando una sensación de novedad que continúa hasta el final del tramo. La circulación horizontal de los consultorios modifica nuevamente las cualidades perceptivas adquiridas en el recorrido a través de la rampa. Un nuevo ángulo de perspectiva ofrece otros matices, debido a que la intensidad de luces y sombras vuelve a variar.

El árbol que domina el patio jerarquiza el trayecto. Sus ramas tamizan la luz solar, con una intensidad que varía según el momento del día, nutriendo el espacio de infinitos rayos de luz que se filtran entre las hojas. Esta sensación de lluvia lumínica que se modifica en cada estación del año hace que la percepción del espacio sea inconstante en el transcurso del tiempo. La arquitectura de la casa muestra sus convenciones y sus contrastes. Los contrapuntos formales y espaciales confieren una cualidad de “emoción estética”. El recorrido nunca revela la arquitectura por completo, se manifiesta gradualmente en la dinámica de un recorrido de secuencias mutantes que modelan la relación forma y espacio en la secuencia de un paseo cinemático.

Conclusión

 “Le Corbusier considera que una buena planta es una jerarquía significativa de idea que, proyectada en el espacio y la masa, genera una ‘promenade architecturale’ de experiencias ligadas al edificio8

En la casa Curutchet, la rampa no atraviesa el vacío, sino el espacio generado por el diseño. Expresa la idea de movimiento que pregona el movimiento moderno, porque hace referencia a la imagen fragmentada que produce viajar en los medios mecánicos que indagaron las vanguardias. La “promenade architecturale” ofrece una multiplicidad de enfoques sensoriales producidas por las tensiones que surgen a lo largo de su recorrido. Estas variaciones enriquecen la idea motriz pregonada por Le Corbusier, porque compendia las percepciones impuestas por su arquitectura. Para Le Corbusier, la planta es orden, y el paseo arquitectónico es la narración de ese orden.

©Marcelo Gardinetti

Le Corbusier, Casa Curutchet promenade, tecnne

Notas

1 R. Miralles Jori Lo inesperado en la obra de Le Corbusier. Consideraciones en torno al origen de la promenade. Le Corbusier, 50 años después. Valencia, Editorial Universitat Politècnica de València. 2015

2 “la arquitectura se camina, se recorre y no es de manera alguna, como ciertas enseñanzas, esa ilusión totalmente gráfica organizada alrededor de un punto central abstracto que pretende ser el hombre, un hombre quimérico munido de un ojo de mosca y cuya visión sería simultáneamente circular. Este hombre no existe, y es por esa confusión que le período clásico estimuló el naufragio de la arquitectura” Le Corbusier, Mensaje a los estudiantes de arquitectura, Buenos Aires, Ediciones Infinito, 2008. pág. 32

3 “En el voyage d’orient de 1911 había hecho descubrimientos similares. Los croquis, las fotografías y los ensayos escritos para La Feuille d’Avis insisten en los aspectos fenoménicos de su descubrimiento de la arquitectura vernácula balcánica y turca. Por ejemplo, quedó fascinado por los efectos de oclusión y aparición producidos en las calles por los muros que rodeaban las casas y las mezquitas turcas. Su análisis de la Acrópolis se extendía acerca de la misteriosa tensión creada por el recorrido procesional no axial que conducía al Partenón, diametralmente opuesto a los conceptos neoclásicos de eje y simetría” Tim Benton, Le Corbusier y la promenade architecturale, Madrid, COAM, Revista Arquitectura 1987 n264-265. pag38-47

4 El “promenade architecturale” es un término clave en el lenguaje de la arquitectura moderna. Aparece por primera vez en la descripción de Le Corbusier de la Villa Savoye en Poissy (1928), donde sustituye al término “circulación”, tan utilizado en sus primeros trabajos. “En esta casa se encuentra un verdadero paseo arquitectónico, que ofrece aspectos constantemente variados, inesperados y a veces sorprendentes. Tomado a un nivel básico, el paseo se refiere, por supuesto, a la experiencia de caminar a través de un edificio. Tomado a un nivel más profundo, como la mayoría de las cosas corbusianas, se refiere a la compleja red de ideas que apuntalan su trabajo, más específicamente su creencia en la arqueología como forma de iniciación.” Flora Samuel, Le Corbusier and the architectural promenade, Birkhäuser, Zurich, 2010

5 Josep Quetglas, “Promenade architecturale”, en Artículos de ocasión Barcelona: Gustavo Gili, 2004. 205-208.

6 “Esta segunda casa será entonces un poco como un paseo arquitectónico. Uno entra: el espectáculo arquitectónico se le ofrece enseguida a la mirada; uno sigue un itinerario y las perspectivas se desarrollan con gran variedad; uno juega con el aflujo de la luz iluminando los muros o creando penumbras.” Le Corbusier, Oeuvre complete, 1910-1929, vol. 1-6 1929-1965. Basel: Birkhauser, 1995 p.60

7 Josep Quetglas, (2004) Op. Cit.

8 William J. R. Curtis, Le Corbusier, ideas y formas, Madrid, Blume. 1987

Bibliografía

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Benton, Tim. Le Corbusier y la promenade architecturale, Madrid, COAM, Revista Arquitectura 1987 n264-265. pag38-47

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Quetglas, Josep. “Promenade architecturale”, en Artículos de ocasión (Barcelona: Gustavo Gili, 2004), 205-208.

Samuel, Flora. Le Corbusier and the architectural promenade, Birkhäuser, Zurich, 2010

Abstract

In the Curutchet house, the ramp is the axis of composition of the house. It articulates the two main functions, the home and the office, and is the connector between both functions and the street. It allows the continuity of the street sidewalk inside the lot, to generate an atypical urban situation by incorporating the public route to the inside of the lot. Along this route, the house gradually reveals its architecture. The access portico to the house is the liminal element of the promenade. From this element, the route articulates a sequence of plastic elements deployed by the architecture. As the route progresses, the intensity of the light varies and with it the perception of the vision planes. Pilotis, horizontal planes, blind and transparent vertical planes are images that are constantly superimposed and modified. The Corbusierana promenade imposes a walk associated with a cinematographic vision; it produces alterations in depth, distance and height in a constant way.

Upon arriving at the ramp’s rest and turning towards the volume of the doctor’s offices, a new scenography is presented to the spectator. The route of the second section offers an unknown landscape. Walls, planes, edges and pilotis are illuminated with another intensity and seen from another angle, generating a sensation of novelty that continues until the end of the stretch. The horizontal circulation of the consultorios modifies once again the perceptive qualities acquired in the route through the ramp. A new angle of perspective offers other nuances, because the intensity of lights and shadows varies again.

The tree that dominates the courtyard hierarchizes the path. Its branches sift sunlight, with an intensity that varies according to the time of day, nourishing the space with infinite rays of light that filter between the leaves. This sensation of light rain that changes in each season of the year makes the perception of space inconstant in the course of time. The architecture of the house shows its conventions and contrasts. The formal and spatial counterpoints confer a quality of “aesthetic emotion”. The route never reveals architecture in its entirety, it gradually manifests itself in the dynamics of a route of mutant sequences that model the relationship between form and space in the sequence of a cinematic walk.

Fotografía de portada / interna: ©Olivier Martin-Gambier FLC-ADAGP

Fotografías de galeria: ©Marcelo Gardinetti

TECNNE | Arquitectura y contextos


 

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