Dios ha muerto

Por Santiago

mayo de 2012

Elefante Blanco – Pablo Trapero (2012)

“Dios ha muerto. Dios sigue muerto. Y nosotros lo hemos matado. ¿Cómo podríamos reconfortarnos, los asesinos de todos los asesinos? El más santo y el más poderoso que el mundo ha poseído se ha desangrado bajo nuestros cuchillos: ¿quién limpiará esta sangre de nosotros? ¿Qué agua nos limpiará? ¿Qué rito expiatorio, qué juegos sagrados deberíamos inventar? ¿No es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? ¿Debemos aparecer dignos de ella?”

Nietzsche, La gaya ciencia, sección 125

 

Esta idea resume toda la película.

No sé si Trapero haya leído a Nietzsche, pero el concepto está. La película es fuerte, es sincera y nos introduce en un universo (algunos sabrán, otros no) real. La dificultad de ficcionalizar esa realidad, en Elefante blanco parece totalmente opacada por una sincronización y una construcción perfecta, que hacen que uno se pregunte ¿cómo carajo lo hizo?

Elefante blanco es, para mi gusto, una obra completa. Empieza, se desarrolla y termina con una precisión absoluta, con imágenes majestuosas (pido perdón por la comparación, pero pareciera uno estar en un museo y a cada paso/fotograma, ver un cuadro hermoso), una construcción sólida y una búsqueda discursiva propia. La banda sonora reivindica la historia del cine nacional con un desarrollo perfecto. Los actores se desenvuelven con soltura dentro de los personajes, para mi gusto muy bien construidos y sumamente funcionales al relato (si hablamos de dos curas, uno extranjero y una trabajadora social luchando por paliar dificultades conocidas en una comunidad feroz, ni que hablar de todo lo que no quiero contar para arruinar su ida al cine, no podemos decir que son chatos). La trama, si bien presenta algunos guiños, no es explicitada en diálogos, ni se ven situaciones forzadas o comentarios fuera de lugar.

Entre muchas de sus virtudes, creo importante destacar dos puntos salientes de la obra: en primera medida la dirección de fotografía y las decisiones de encuadre. Cada plano tiene coherencia y se cohesiona a la perfección con el siguiente. Los travellings, por ejemplo el de presentación, no solo nos sumergen en el contexto de la historia, también caracterizan a los personajes dentro de este contexto.  El otro punto importante es la “ambigüedad” del discurso narrativo. Contar una historia desde una visión plural, pone en crisis al espectador y lo obliga a tomar una posición concreta. A mi modo de ver es muy superior que supeditar la narración a una marcada ideología personal, algo que en general suele hacerse en grandes producciones.

Hay calidad en el cine argentino, hay talento y hay historias. El estudiante, El último Elvis, Elefante Blanco. Estamos en presencia de una nueva visión, un criterio distinto. Celebremos que hay mucho para ver.

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Trailer

 

Storyline

Dos curas tercermundiastas (Darin y Renier) tratan de resolver los problemas sociales de una villa junto a una asistente social (Martina Gusmán).

Ficha técnica

TÍTULO ORIGINAL: Elefante blanco

AÑO:  2012

DURACIÓN: 106 min.

PAÍS: Argentina

DIRECTOR: Pablo Trapero

GUIÓN: Pablo Trapero, Martín Mauregui, Alejandro Fadel, Santiago Mitre

MÚSICA: Michael Nyman

FOTOGRAFÍA: Guillermo Nieto

REPARTO: Ricardo Darín, Jérémie Renier, Martina Gusman, Federico Benjamín Barga, Mauricio Minetti, Walter Jakob

PRODUCTORA: Coproducción Argentina-España; Morena Films / Matanza Cine / Patagonik

PREMIOS: 2012: Festival de Cannes: Sección oficial a concurso (sección “Un Certain Regard”)

GÉNERO: Drama

Vía Filmaffinity

 

Escrito en: Audiovisuales
Autor: Santiago
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