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Le Corbusier, el árbol y el bosque

Entidad de la naturaleza en casa Curutchet

Por Marcelo Gardinetti

Fotografía: ©Marcelo Gardinetti

enero de 2014

“un árbol podrá ser plantado en el nivel 1, en el vacío disponible delante de la vivienda. Su follaje podrá subir a voluntad.” (1)

 la obra de Le Corbusier, los elementos de la naturaleza establecen una referencia  en sus diseños, sin distinción de programa, escala, sitio o período. Sus propuestas urbanísticas fundan parte sustancial de sus tesis en la estructuración de parques y bosques naturales como contenedores de sus edificios. Sin embargo, la incorporación de árboles como elementos estructurantes de sus diseños construidos, especialmente en los de escala doméstica anteriores a 1950, estuvo relegada a un rol complementario.

Esta aseveración que vertemos tiene una única excepción: la casa Curutchet.

casa curutchet

La vivienda de La Plata es la única casa diseñada por Le Corbusier hasta entonces en la que un árbol, intencionadamente, como parte emergente del proceso de diseño, integra la composición. Las tres obras anteriores donde un árbol participa en el diseño se encontraban en la parcela con anterioridad al encargo, trasmutando en un condicionante de proyecto: la Casa La Roche de 1923, el pabellón L’Espirit Nouveau de 1925 y la casa para artistas de Ternisien de 1926.

Teniendo en cuenta las exiguas dimensiones de la parcela de la casa Curutchet, la complejidad del programa y la presencia dominante del bosque, que se incorpora a la casa desde un diseño decididamente jugado a su captura, el interrogante pasa por establecer el motivo que implicó su incorporación protagónica a la composición.

El árbol al que hacemos referencia es del tipo denominado “álamo Mussolini”, especie que proviene originariamente de Italia. Fue plantado por el Dr. Pedro Curutchet finalizada la obra en 1956, de acuerdo a la indicación realizada por Le Corbusier en la correspondencia expuesta al inicio del texto.

“lo plantamos después de hecha la casa. Yo creí que iba a ser difícil, pero Le Corbusier conocía tanto la inclinación de los rayos solares que la planta tuvo sol suficiente para desarrollarse desde el primer momento.” (2)

Algunos estudiosos de la obra de Le Corbusier consideran que la incorporación del árbol constituye una extensión del parque ubicado frente a la parcela. Otros, que lo utiliza como un elemento que le permite ampliar y enriquecer el vocabulario formal. Aun coincidiendo con ambas apreciaciones, creemos encontrar elementos suficientes para pensar en la existencia de otras motivaciones que concluyeron en la toma de decisión.

En este aspecto, explorando el repertorio formal de la obra, el árbol constituye un elemento de tensión. La tensión entre los componentes del diseño es un concepto que Le Corbusier desarrolla con una ductilidad notable, tal como lo define en el texto publicado en L’Espirit Nouveau:

“la obra de arte es un objeto artificial que permite situar al espectador en un estado buscado por el creador; la creación de la obra de arte debe disponer, por lo tanto, de medios y resultados seguros. Hemos intentado crear, pues, una lengua que posea estos medios: Las formas y los colores primarios tiene propiedades ESTANDAR  -propiedades universales que permiten crear un lenguaje plástico transmisible. Pero la utilización de las fuerzas primarias no permite situar al espectador en el estado de orden matemático buscado. Para  ello hay que recurrir a las asociaciones de formas naturales o artificiales, con el fin de despertar las sensaciones secundarias, y el criterio de su elección es el grado de selección a que han llegado ciertos elementos- selección natural y selección mecánica” (3)

Este tipo de asociación de objetos, composición por elementos en contraste, es parte de la riqueza expresiva que proviene de su formación plástica y establece un escenario que diferencia la obra de Le Corbusier de la mayoría de los maestros de su generación.

CASA CURUTCHET TECNNE

En la Casa Curutchet, el árbol rompe la geometría de la trama de pilotis, proponiendo en su textura un contraste a los delgados cilindros blancos. Esta divergencia de caracteres enfatiza las cualidades de ambas convenciones: la rigidez de la trama estructural y lo impredecible de las formas de la naturaleza.

Emplazado en el umbral de la rampa, el árbol marca el inicio del paseo arquitectónico. Pero además lo enriquece de manera sustancial. En mérito a su ubicación, el árbol se transforma en una referencia espacial durante todo el recorrido. La disolución de luces en sombras, cambiante de acuerdo a la época del año debido a las variaciones estacionales que le hacen perder el follaje en otoño y lo vuelven tupido en primavera, propone un paisaje impredecible.

El modo en que el árbol acentúa la verticalidad del espacio existente entre los dos volúmenes es otro punto a considerar. El programa de la casa Curutchet se distribuye en capas horizontales superpuestas, una estrategia que permite a la vivienda ocupar la cubierta del consultorio para compartir entre ambas fachadas el dominio visual sobre el bosque. En este contexto, el árbol es el único elemento que atraviesa en vertical la totalidad de los niveles de la casa.

En un mismo sentido, el árbol es el elemento de integración entre la vivienda y la consulta. En las dos viviendas que mencionamos anteriormente, donde el árbol aparecía como elemento existente en la parcela, el edificio lo rodea en quiebres de su envolvente. En la casa Curutchet, el árbol se transforma en elemento de unión, componedor de la unidad del conjunto.

El concepto de transparencia fenomenal perfectamente puede aplicarse en este caso, sin dejar de lado las implicancias poéticas que acarrea el hecho de incorporar un elemento vegetal a la obra. La fascinación de Le Corbusier por el continuo espacio-tiempo debe considerarse un factor de influencia necesaria, teniendo en cuenta que el tiempo arquitectónico concierne al movimiento y a la visión cinematográfica que ofrece el recorrido.

Las consideraciones expuestas, textuales o subyacentes, no hacen más que reafirmar la capacidad compositiva, la cualidad poética y la virtud plástica de la obra de Le Corbusier. La casa Curutchet es un compendio de imágenes subyugantes, imprevisibles, que revelan la infinidad de recursos del hombre que permaneció en la vanguardia de la arquitectura moderna desde que promocionó el primer dibujo de la estructura Dom-ino hasta la última de sus obras.

Marcelo Gardinetti, julio de 2013

Fotografías: ©Marcelo Gardinetti

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Notas:

(1)     Carta de Le Corbusier al Dr. Pedro Curutchet, 24 de mayo de 1949.

(2)    Pedro Curutchet a Daniel Casoy, en “Arquitectura Bis”, nº2. Barcelona. 1983

(3)    Esthétique et Purisme, L’Espirit Noveau nº 15 1922

English version

“A tree may be planted at level 1, in the empty space available in front of the house. its foliage may upload at will”.(1)

In the work of Le Corbusier, the elements of nature set a reference in their designs, regardless of program, scale, site or period. Their planning proposals founded substantial part of their thesis in structuring natural woodland and container buildings. However, the incorporation of trees as structural elements of their designs built, especially in domestic scale before 1950 was relegated to a complementary role.

This statement we pour has a single exception: the Curutchet house.

The house of La Plata is the only house designed by Le Corbusier until then in which a tree intentionally as part emerging of the design process, integrates the composition. The three previous works where a tree is involved in the design were in the plot prior to the order, transmuting into a condition of project: Casa La Roche, 1923, L’Esprit Nouveau pavilion 1925 and home to artists Ternisien 1926.

Taking into account the meager size of the plot of the house Curutchet, the complexity of the program and the dominant presence of the forest, which is incorporated into the house from a design definitely played to his capture, the question involves establishing the reason that implied its protagonist addition to the composition.

The tree to which we refer is the type called “Alamo Mussolini”, a species that originally comes from Italy. Was planted by Dr. Pedro Curutchet work is completed in 1956, according to the indication made ​​by Le Corbusier exposed in correspondence to the beginning of the text.

“I planted after the house made. I thought it was going to be difficult, but Le Corbusier knew both the inclination of the sun that the plant had enough sun to develop from the outset”.(2)

Some students of the work of Le Corbusier considered that the incorporation of the tree is an extension of the park located in front of the plot. Others use it as an item that allows you to expand and enrich the formal vocabulary. Even coinciding with both findings, we find sufficient evidence to suggest the existence of other motivations that ended in decision making.

In this regard, exploring the formal repertoire of the work, the tree is an element of tension. The tension between the components of the design is a concept that Le Corbusier developed with remarkable ductility.

This type of association of objects, composition contrasting elements, is part of the expressive richness that comes from their plastic deformation and establishes a scenario that differentiates the work of Le Corbusier most teachers of his generation.

In the Curutchet House, the tree breaks the geometry of the plot of piles, offering a contrast in texture to the thin white cylinders. This divergence of character emphasizes the qualities of both conventions: the stiffness of the structural frame and the unpredictability of natural forms.

Located on the doorstep of the ramp, the tree marks the beginning of the architectural promenade. But also enriches substantially. In virtue of its location, the tree is transformed into a spatial reference during the tour. The dissolution of lights in shadows, changing according to the time of year due to seasonal variations that make you lose foliage in autumn and become thick in spring, proposes an unpredictable landscape.

The way in which the tree accentuates the verticality of the space between the two volumes is another point to consider. The Curutchet house program is distributed in overlapping horizontal layers, a strategy that allows housing occupy cover the office to share between both facades visual mastery over the forest. In this context, the shaft is the only element that runs through the entire vertical levels of the house.

In the same sense, the tree is the integration between housing and consultation. In the two houses we mentioned above, where the tree appeared as a present in the plot, the building surrounding it in its envelope breaks. At Curutchet house, the tree becomes binding element, mender of unity of the whole.

The concept of phenomenal transparency perfectly applicable in this case, without neglecting the poetic implications hauling fact incorporate a vegetable element to the work. Le Corbusier’s fascination for the space-time should be considered an influencer necessary, taking into account the architectural time concerning the movement and cinematic vision that offers the course.

The considerations exposed, textual or underlying, only serve to reinforce the ability of composition, the poetic quality and the plastic under the work of Le Corbusier. The house Curutchet is a compendium of captivating images, unpredictable, revealing the infinite resources of the man who stood at the forefront of modern architecture since promoted the first drawing of the Dom-ino structure until the last of his works.

Marcelo Gardinetti, julio de 2013

Fotografías: ©Marcelo Gardinetti

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Escrito en: Arquitectura
Autor: Marcelo Gardinetti
Fotografía: ©Marcelo Gardinetti
Cite: “Marcelo Gardinetti, Le Corbusier, el árbol y el bosque; Tecnne”
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